¡Bienvenidos a Roland Garros! El otro Roland Garros.

Paso 1: Pongan las palomitas en el microondas.

Paso 2: Y empezó. Se hizo esperar entre tanta tierra androide y victorias de Nadal, pero tal y como estaba previsto, empezó el  segundo Gran Slam de la temporada. Un Gran Slam considerado como el  más ‘dejado y desfasado’, pero que no deja indiferente a nadie año tras año. Y como supongo que no les hace falta información acerca de cómo va el torneo por la gran labor que está realizando el pseudo canal ‘Energy’ (modo irónico: ‘on’), aquí van unos cuantos datos para que se diviertan. Ahora sí, cojan las palomitas, que ya deben estar hechas, relájense y disfruten del otro Roland Garros.

–  50. Los partidos que ha  conseguido ganar Federer en Roland Garros hasta ahora. Único jugador en superar la media centena en cualquier Gran Slam.

–   21578. El número de teléfono que hay que marcar para que te toque un viaje a París. Viva Mediaset.

–  Sorry. La palabra que dibujó con su zapatilla Youzhny después de perder los 28 puntos iniciales ante Ferrer.

–   18.000 euros. Dinero que recibieron Feliciano López y Dancevic por sus 18 minutos de juego en Roland Garros antes de retirarse.

–   48-1. Balance de partidos ganados y perdidos de Nadal en Roland Garros. ¿alguien da más?

–   Rastrillo. Lo que tuvo que pasar un árbitro ante la ausencia de los llamados ‘pisteros’.

–   30 y muchos. Los golpes que duró un peloteo entre Dimitrov y Gasquet.  Justo después, Gasquet vomitaba en pista y Dimitrov salió de la pista por el suelo por rampas. Prometo que es verdad.

–   5h 45m. Lo que duró el Isner-Mathieu. Segundo partido más largo de Roland Garros. Ya son ganas.

–    40. Puntos que hizo Isner más que Mathieu. Lástima que en el tenis sólo valga el que gana el último.

–   Semifinales. Es lo que necesitaba el bendito de Granollers para poder ir a los Juegos Olímpicos de Londres. Lógicamente, no llegó.

–   400 a 1. Es lo que se pagaba la victoria de Razzano sobre Serena una vez empezado el primer set. Como dato, ganó Razzano.

–   10. Los juegos seguidos que le hizo Shvedova a Li, la vigente campeona del torneo. Vuelvan a leer desde la última coma.

–   32. El número de veces seguidas que lleva Federer llegando a cuartos de final de un grande. El grande del grande.

–   5. Los sets que duró el partido de Seppi contra el actual número 1. El alemano parlante tuvo la oportunidad de su vida.

– 109. Los títulos que ha dicho que espera ganar el bueno de Federer. Tiene 74. De ilusiones también se vive.

–  141. El número en el que estaba clasificado Agassi cuando cumplió 27 años en París. Brian Baker ha compartido los dos datos esta semana. ¿Se acerca otro grande?

–  Adidas. Es la marca de zapatillas con la que tuvo que jugar Almagro después de que le robaran en el vestuario todo su equipo deportivo (Reebok). Robar, robar, sólo robar.

–   4. Los partidos que había disputado Goffin en Gran Slam antes de enfrentarse a Federer esta semana. Federer llevaba 270.

–  26. Los años que ha cumplido Nadal en París. Recordemos: 49 títulos, Oro Olímpico, 4 Davis Cup y 102 semanas como número 1. Dios bendito.

–  A dos manos. Un periodista le preguntó a Federer en rueda de prensa si no sería mejor que cambiara al revés de dos manos (en vez de una) para poder ganar a Nadal. En serio, ¿eso es un periodista?

Por Fran Arnau (@FranRF16)

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Atlanta Hawks: otro año sin progresos.

Problemática. Así se podría resumir la temporada de los Atlanta Hawks. Una temporada en la que los continuos rumores de traspasos y las lesiones hablaban más que el juego del equipo. No obstante, la temporada se puede calificar como notable, pero vamos paso por paso.

La temporada comenzaba con un banquillo totalmente diferente al año anterior. Ya sin Crawford y con T-Mac. También Pargo, Green o Radmanovic. Lo curioso, es que por nombres era un banquillo muy llamativo y más tarde, se vió, que también era efectivo. T-Mac jugó algunos minutos de calidad al comienzo de la temporada. Se ganaba a equipos como Chicago y Miami. Se hacían cuartos realmente impresionantes. Se veía a un gran Joe Johnson. El banquillo aportaba más que en temporadas anteriores. Jeff Teague creció enormemente para ser un base líder. Todo parecía bonito, pero empezaron a llegar los problemas.

 

Primero era McGrady pidiendo más minutos. Las razones para pedirlos eran absurdas. T-Mac estaba promediando los peores números de su carrera y estaba jugando, incluso, más minutos de los que merecía, castigando a Willie Green que lo estaba haciendo mejor. Luego, en Enero, fue la lesión de Horford. Esta es la peor noticia de la temporada y la que dice del resultado final de los Hawks. Se lesiona el pívot titular cuando Atlanta estaba luchando por quedar tercera de su conferencia. La lesión era muy grave, se rumoreaba que podía perderse incluso PlayOffs, y, aunque al final no lo hizo, llego demasiado tarde para Atlanta. Tras la lesión del Dominicano se esperaba que Pachulia se creciera, y vaya si lo hizo. Además, un sorprendente Ivan Johnson empezó a destacar, incluso fue nombrado Rookie del Mes de Abril. A Atlanta le costaba más, pero aún así seguían ganando partidos y manteniendo una posible cuarta plaza en Playoffs. Con esta serie de malos momentos llegó otro: Josh Smith pide ser traspasado a comienzos de Marzo. Las alarmas se encendían en Atlanta. La temporada de Josh Smith era de sobresaliente, sin duda la mejor de su carrera, aportando en todas las facetas (ptos, rebotes, asistencias, robos, tapones) y liderando al equipo. Obviamente fue una noticia dura, pero JSmoove prometió dar todo lo que pudiera para que Atlanta llegara lo más lejos posible en PlayOffs. A esto se sumó las contínuas críticas por la renovación de Joe Johnson, 6 años y 120M de $. Una brutalidad para lo que estaba demostrando JoJo. Ya en la parte final de la temporada, el equipo parecía centrado en querer llegar lejos en PlayOffs, pero llegó la lesión de Zaza Pachulia. Otra noticia que hundió al equipo porque estaba haciendo olvidar que Horford estaba lesionado. Zaza se perdería todo lo que quedaba de temporada, incluído PO.

 

Llego la hora de la verdad, los PlayOffs, eliminatoria frente a Boston con ventaja de campo a favor. En una temporada en la que en su mayoría fueron noticias malas, volvió el optimismo, y no solo se esperaba vender a los Celtics, sino que tras la lesión de Rose, se esperaba llegar a Finales de Conferencia. Se hicieron buenos partidos pero no fue suficiente. Al Horford volvió sorprendentemente e hizo unos partidos sobervios, sin estar al 100%. Joe Johnson no demostró ser el jugador franquicia y Josh Smith se perdió también muchos minutos por lesión. Finalmente Boston ganó la eliminatoria, aunque Atlanta no se lo puso fácil. La temporada se acababa, el equipo se iba de vacaciones, con ganas de descansar, pero sobretodo con mucho trabajo por hacer. El verano va a ser muy movido.

Por Migue Ortega (@migueSmoove)

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Todo vuelve. Incluso los lunes por la mañana.

Veni, vidi, vinci. Al estilo Julio César ha salido Nadal de la tierra (ahora sí, roja) del coliseo romano donde se ha disputado el último Masters 1000. Cierto es que durante esta semana prácticamente nadie ha osado disputarle un sólo set al bueno de Rafa; un Rafa que, ahora sí, parece que le están respetando las ya frecuentes lesiones de rodilla, isquios, abdominal, etc.

La final, ante todo pronóstico, se disputó un lunes. La lluvia hizo acto de presencia durante todo el domingo y no hubo más bemoles (como dirian algunos) que trasladarla al lunes. Un problema que se repite con demasiada insistencia y que no beneficia a absolutamente nadie. Es necesario, por tanto, plantearse ya la manera de no fastidiar a aficionados, organizadores, realizadores, marcas comerciales y demás en estos momentos donde la confianza de los que manejan el dinero es más que necesaria para estos eventos.

Durante la mañana del lunes, al otro lado del anfiteatro estaba el de siempre; o mejor dicho, el de últimamente. Djokovic estuvo cerca de ganar el torneo, pero alguna decisión equivocada del árbitro en la final y la exigencia de Rafa le privaron de llevarse otro título de Masters 1000. Los medios españoles ya se han dado en prisa en decir que también hay crisis en el tenis serbio, ya que los resultados de Nole no han sido los esperados  en Montecarlo, Madrid y Roma. En todos ellos se vuelve a ver al Djokovic de antaño, aquél que rompía raquetas, que se desesperaba por un mal bote, o que discutía repetidamente con el árbitro. Si bien en Montecarlo la muerte de su abuelo hizo mella en él, en Madrid acusó a la tierra androide como clara razón de su mal juego y en Roma se ha hablado más de su cambio de contrato con Sergio Tacchini que de otra cosa. Los amantes del buen tenis sólo esperamos que haga como Rafa el año pasado y que tenga en cuenta que la perseverancia es la virtud por la cuál todas las otras virtudes dan su fruto; pero que sobre todo, sobre todo, no intente elevar la anécdota a categoría.

Por Fran Arnau (@FranRF16)

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Cuando se rompen los pilares: Orlando Magic y Chicago Bulls.

Orlando Magic y Chicago Bulls. Dos franquicias que a principio de temporada aspiraban a lo más alto. Los de Van Gundy querían hacer un buen papel en Regular Season y tener el factor cancha a su favor en Play off. Los de Thibodeau estuvieron sencillamente brillantes: primeros en el Este por encima de los de South Beach. Incluso con todos los problemas que arrastró su estrella, Derrick Rose, consiguieron sacar los partidos adelante. Llegaron a cuajar además el mejor récord de la liga junto con los todopoderosos San Antonio Spurs. Por su parte, Orlando Magic ha vivido entre el mal juego y la paupérrima anotación en sus partidos, solamente salvado por actuaciones estelares de su estrella Dwight Howard. Cuando Superman dejó de funcionar, se convirtió en mortal y se lesionó, la maquinaria de Van Gundy se fue al garete: no son equipo suficiente. A priori situaciones muy diferentes pero que guardan una estrella relación entre ambas franquicias: cayeron cuando se rompieron de maneras distintas sus pilares y su futuro se tuerce mucho.

Chicago Bulls no sorprendió demasiado en Regular Season. Ya se conocía el potencial que atesoraba la plantilla. Un equipo cimentado en una super estrella y pasado MVP como Derrick Rose y que contaba con escuderos de lujo para su causa. Este año con el lockout la cantidad de partidos se redujeron, pero Rose no pudo disputar prácticamente la mitad debido a una lesión de espalda. Aún así, los de Thibodeau demostraron garra y tesón siendo una plantilla muy competitiva. Carlos Boozer pasaba por un estado de forma espectacular; Joakim Noah no desencajaba como Center, Luol Deng y Rip Hamilton se compenetraban para hacer grandes noches, tanto en cada como fuera… todo iba a pedir de boca en Chicago. Su balance (con un 75% de victorias) y sus sensaciones eran inigualables. Habían demostrado que, incluso sin su estrella, estos Bulls tenían mucha vida.

Pero llegó la cruda realidad. Los de Thibodeau se enfrentaba en Play off a lo más asequible posible: Philadelphia 76ers. Es cierto que la franquicia había hecho muchos méritos para llegar hasta donde estuvo, pero al comienzo de la eliminatoria Chicago reventaba las casas de apuestas. Como si de una maldición se tratase, Derrick Rose abrió la veda de lesiones graves. Y no solamente graves porque se perdiera las eliminatorias por el título, sino porque los Bulls pierden a su MVP hasta pasada buena parte de la próxima temporada. Con el primer partido ganado en la serie gracias a Rose, Thibodeau sorprendió a propios y extraños dejando los minutos finales al jugón en pista. En una acción desafortunada de tiro se terminó de romper cuando el partido estaba desde hacía tiempo sentenciado. Bulls fue incapaz de remontar en la serie porque a ello se añadió la lesión de su center Noah.

No obstante, se dieron una serie de factores clave por la que Bulls cayese en play off. Para empezar, Chicago se encontró sin comerlo ni beberlo no solo sin Rose, sino sin Noah. Además Carlos Boozer hizo una serie lamentable, con malas selecciones de tiros, pobre defensa y peor ataque. A todo esto se suma mala gestión de juego cuando tenían uno de los partidos en el bolsillo (incluso Doug Collins dijo que no sabía cómo habían ganado, de manera literal). Solamente se salvaba de la quema Rip Hamilton, que parecía que se había enfundado la antiquísima camiseta de los Pistons. Si encima Jrue Holiday y Lou Williams llevaron la inspiración por bandera, poco o nada podía hacer CJ Watson para pararlos. Iguodala se terminó de erigir como la auténtica estrella de la eliminatoria.

Por unas cosas y otras, el favorito del Este (sin pena ni gloria) se despidió en una temporada que no les gustará recordar. Y encima pierden para un futuro próximo a su estrella por lesión: Derrick Rose

El caos absoluto de Orlando

Peor situación vive Orlando Magic.  En primer lugar, durante toda la temporada no han conseguido nunca encontrar su juego, basado en gran medida en su estrella Dwight Howard. Cuando el Center no funcionaba, sus partidos han sido nefastos. Se han consolidado como una de las franquicias con anotaciones más pobres en los partidos, llegando en algunos solo a los 67 puntos en 48 minutos de juego. Por si esto no fuera poco, han terminado sextos en una Conferencia como la Este superado por equipos como Pacers, Atlanta o los Boston Celtics. Hay que reconocer que la temporada de estos tres ha sido muy buena, pero Orlando Magic tenía mayores aspiraciones que una triste sexta plaza sin factor cancha. Han ganado poco más de la mitad de sus partidos disputados y la labor grupal ha brillado por su ausencia. Hay que tener un poco de perspectiva: hablamos de una franquicia que hasta hace 3 años disputó contra los Lakers una final de NBA. Hoy han caído en primera ronda, sin su estrella, y dando la sensación de equipo pobre.

Pero como las desgracias nunca vienen solas, Dwigth Howard, la razón de vivir de Orlando Magic, ha protagonizado esta temporada un coqueteo con su marcha de la franquicia. Muchos equipos le pretendían, e incluso algunos llegaron a sonar con mucha fuerza como Lakers o los ya extinguidos New Jersey Nets. El conjunto angelino necesitaba una referencia en ataque en la posición de poste ante la lesión de Bynum. En los Nets, donde juega su “hermano” Derrick Williams, le iban a acoger con los brazos abiertos para formar una dupla muy peligrosa. Al final, ni una cosa ni la otra: quiso probarse en Orlando para ver si la cosa cuajaba. No contentos con eso, se ha vivido un episodio próximo que deja claro quién es el que maneja el asunto en la franquicia. Howard dijo que no estaba contento con Van Gundy, quien dijo que quería su marcha. El entrenador alegó que no sabía nada a ciencia cierta, pero que algo había oído. La imagen para el recuerdo quedó en un entrenamiento en el que estaba presente la prensa. Después de conocer y salir a la luz ambas declaraciones, Howard “fingía” su buen rollo con Van Gundy. Un último toque final: antes de play off se lesiona Dwight Howard para lo que restaba de temporada. Parecía la crónica de una muerte anunciada.

Con la sexta plaza en play off, Orlando tuvo que hacer frente a todo un señor equipo: Indiana Pacers. Los chicos de Larry Bird habían compactado un gran equipo, con una pintura muy seria gracias a Roy Hibbert y David West. Con una estrella como Danny Granger secundada por Paul George y George Hill formaban un quinteto completo y equilibrado. Mucho tenían que temer los de Van Gundy. Y así fue. Orlando Magic cayó estrepitosamente 4-1 ante unos Pacers que mostraron todo su potencial. Solamente Glen Davis destacó con cierta regularidad en un equipo abocado al fracaso y a la remodelación. Con su eliminación y con el poder en la sombra de Superman Howard cayeron Otis Smith (general manager) y Van Gundy (entrenador).

Complicado futuro para las franquicias

Lo que se avecina no es nada bueno para ninguna de las dos, aunque según pasan los días, parece que Chicago Bulls puede estar más tranquilo dentro de lo que cabe. Su estrella Derrick Rose seguirá recuperándose de su lesión meses después de que comience la próxima temporada. Mientras tanto, los de Thibodeau buscarán alternativas y fichajes a su juego. ¿Podría tener un papel fundamental Pau Gasol en todo esto? Quién sabe, los fichajes en la NBA han dado siempre cantidad de vueltas.

Los que sí parecen que lo tienen demasiado negro es Orlando Magic. No contentos con la limpia que han hecho en los despachos y en los banquillos, Dwight Howard necesitará un equipo nuevo que le convenza de que la franquicia puede encauzar el rumbo. Sería catastrófico para Magic que Howard decidiera cambiar de aires después de todo lo que ha provocado y siendo el referente vital ahora mismo de Orlando.

El futuro de dos equipos que a comienzo de temporada prometían mucho parece muy complicado. Veremos si el verano y el tiempo se encarga de aclarar la situación de dos conjuntos importantes que no recordarán precisamente bien esta temporada del lockout.

Por Jero Díez (@Jero_DiezG )

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Lakers o la obligación de ganar siempre.

Si bien a nadie debería sorprender que el tope de estos Lakers haya estado en las semifinales de conferencia, también es vox populi que una franquicia tan laureada, la segunda con más títulos y la que más veces ha disputado tanto finales de la NBA como los play-offs, deba considerar como fracaso otra temporada en que no se ha obtenido el anillo.

La tercera plantilla más cara en salarios ha mejorado ligeramente los resultados de la pasada temporada ya que la eliminación a mano de los Thunder no puede ser equiparable a la humillación recibida por los Mavs justo hace un año. Incluso podemos llegar a pensar que pese al 4-1, el equipo californiano dio muestras suficientes de poder llegar a alargar la serie hasta un séptimo partido. De las 4 derrotas, los partidos 2 y 4 de la serie fueron encarados por los Lakers con ventajas cercanas a la decena de puntos en los últimos periodos para suicidarse con sus propios errores y ser rematados por una pareja de jugadores letales como han sido Westbrook y Durant. En síntesis, que los de Mike Brown han podido ganar 3 de los 5 encuentros sin que a nadie le sorprendiera lo más mínimo.

Pero es evidente que esta franquicia no vive del “basket-ficción” y tras la eliminación de abren muchas dudas, puertas y hasta ventanas. Vamos a ellas.

Mike Brown: Discutido desde el mismo día en que se le fichó, el transcurso de la temporada no ha mejorado a ganarse el respeto de nadie y ha tenido varios momentos de tensión con las dos principales estrellas del equipo –Bryant y Bynum-. En lo estrictamente deportivo no ha logrado consolidar sus cualidades defensivas y, si bien, en algunas fases de RS, el equipo ha tenido picos de eficiencia en defensa, a la hora de la verdad no se han visto reflejadas, mucho menos en los partidos en que han actuado como visitantes. Dicho esto, le restan tres años más de contratos y no parece que Jim Buss este por la labor de dejarse dinero en el banquillo tras sus reconocidas disputas con un divo como Phil Jackson.

 

Pau Gasol: De nuevo su nivel ha bajado en la serie en que los Lakers han sido eliminados. Clave en dos anillos, parece que el tiempo del español como angelino toca a su fin. O eso es lo que pretenden en la franquicia si bien va a ser muy complicado mover un salario de 38 millones por dos años. Además, en la franquicia se han de preguntar que jugadores pueden obtener a cambio de Pau y que mejor inmediatamente al equipo. Los nombres de Love y Aldridge suenan tan perfectos como imposibles. Josh Smith supondría una opción mucho más real aunque su rango de tiro no parece muy compatible con Andrew Bynum. O Kupchak vuelve a engañar a alguien o que a nadie le sorprenda que el ala-pívot comience su sexta temporada de púrpura y amarillo.

Andrew Bynum: Sin dudas, Lakers aplicaran el “team-option” que retendrá a Bynum un año más en el equipo a razón de 16 millones de dólares. A partir de aquí el jugador será free-agent en el verano de 2013 y la franquicia ha de pensar si es el jugador en que invertir un gran montante en el futuro o empezar a sondear su marcha si este continua presentando tantas muestras de inmadurez como ha ido reflejando a lo largo del año. Parece claro que comenzará en el Staples Center la siguiente temporada pero según avance la temporada y dependiendo tanto del rendimiento del equipo como de su profesionalidad, podría ser carne de cañón sobre la fecha máxima de traspasos, allá por marzo.

Ramon Sessions: El base llegado mediada la temporada tiene una “placer-option” por 4,5 millones que no parece dispuesto a ejecutar ya que ha dejado buenas sensaciones en el equipo y se sabe dispuesto a lograr un contrato multianual cercano a los 6 millones por año disputado. Su rendimiento, sobretodo defensivo, ha bajado muchos enteros en play-offs, y los Lakers no debería pujar tan fuerte por este jugador salvo que puedan deshacerse del contrato de Steve Blake (8 millones por los dos próximos cursos) y complementar el puesto de base con un contrato de veterano de jugadores como Kirk Hinrich, Chauncey Billups o, incluso, Andre Miller. Sin embargo estos dos jugadores también aspiran a contratos superiores lo cual también debe hacer plantear a la franquicia si no vale más la pena apostar por un jugador que en play-offs te de mayor seguridad y prestaciones en ambos lados de la cancha. ¿Pensar a corto o medio plazo con el base? En la respuesta a esta pregunta estará la clave.

 

Rotación: Un año más la segunda unidad de Lakers ha sido de las peores de la NBA. Matt Barnes y Steve Blake han mejorado tras su decepcionante primer año de amarillo pero más a fogonazos que de forma constante. El primero acaba contrato y, salvo sorpresa, no volverá al equipo y el segundo puede entrar en diferentes traspaso, sobretodo si se llega convencer a algún veterano a firmar por el mínimo y renovar a Sessions.

Otro jugador que puede ser carne para entrar en packs de traspasos es Josh McRoberts  que ha acabado como quinto interior del equipo y, queda claro, no vale los 3 millones que cobrará la próxima temporada. Troy Murphy no seguirá y aquí las grandes dudas radican en saber si se ejecutará el “team option” de 3,6 kilos por un Jordan Hill que ha realizado un buen final de temporada pero que podría ser reemplazable de forma más económica con el regreso de Lamar Odom o convencer a algún free-agents experimentado como Kenyon Martin, Reggie Evans o Mehmet Okur.

También sería recomendable lograr mejorar el lanzamiento exterior y, si bien Steve Novak o Mickeal Pietrus serían la mejor opción, lo más económico podría llegar de la mano de Deshawn Stevenson o Bill Walker.

 Va a ser, en síntesis, un largo verano en las oficinas del Staples Center y lo lógico, con un Kobe Bryant aun a pleno rendimiento, es que la franquicia se centre en cambiar piezas para un proyecto ganador a corto plazo por lo que sería previsible que se firmara jugadores experimentados sin que eso se viese reñido en lograr piernas jóvenes aunque, estas, se cotizan mucho más en el mercado y el problema radica en el nulo margen salarial de Lakers. La mejora vía draft resulta imposible al tener simplemente la última elección de la ceremonia.

Por Daniel Llera (@danibryant24)

 

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Obradoiro: entre la euforia y las dudas.

El Blusens Monbus ha cerrado la temporada con el objetivo más que cumplido: la salvación se consiguió una jornada antes de acabar la liga regular, y al final el equipo ha acabado en la decimotercera posición de la tabla. La valoración global de esta campaña es, tanto para los aficionados como para el cuerpo técnico, excelente, ya que los hombres de Moncho Fernández no sólo se salvaron, si no que también hicieron un juego vistoso y bonito, aunque luego los resultados no siempre acompañaran. El factor “Caldeira do Sar” cuando el Obradoiro ha jugado de local ha servido para ganar a equipos como Caja Laboral, Valencia Basket o CAI Zaragoza, y casi derrotar al poderoso FC Barcelona Regal.

Pero después de la euforia de la salvación, ahora toca afrontar un reto mucho más importante que el deportivo: el económico. Todo el mundo sabe que estamos en una de las peores crisis de la historia, y eso también afecta a los deportes. Recientemente se ha publicado que la Liga BBVA de fútbol está muy endeudada, y que son pocos los equipos que no tienen problemas económicos. Aunque en el caso de la Liga Endesa esta información no sea pública, sólo hace falta ver la gran cantidad de clubes que están pasando muchas dificultades para poder pagar los salarios a sus jugadores y para poder mantenerse en ACB. Muchos equipos están en concurso de acreedores, lo que significa que el club no puede hacer frente a las deudas que tiene, es insolvente, y es el concurso el que se ocupa de organizar las finanzas y pagar el máximo de deudas posibles.

El Obradoiro no se salva, aunque no esté en un concurso de acreedores, ya que tiene que afrontar un problema económico muy complicado, y es que el club tiene que convertirse en Sociedad Anónima Deportiva, lo que representa un coste de 3.050.000 €. ¿Por qué el Obra tiene que convertirse en SAD? Sencillamente porque si no lo hacen antes, el equipo perderá la categoría. Así que sería una tontería por mi parte el hacer previsiones para la temporada que viene sin saber ni si quiera si el equipo jugará en Liga Endesa.

Así que el principal problema del club actualmente es el expuesto en el párrafo anterior. Ahora mismo el aspecto deportivo del equipo no es tan importante como el económico, ya que si no se consiguen esos tres millones, el año que viene el Obradoiro jugará en la Adecco Oro. ¿Cuál es la situación actual del club respecto a conseguir este dinero? Pues aún se necesitan 1.957.500 € para conseguir la cantidad mínima para la conversión en SAD, y se tiene que conseguir antes de agosto.

El club tiene la intención de conseguir esta cantidad de dinero vendiendo acciones, desde el lunes de esta semana hasta el día 15 de julio. Para eso, se pretenden vender 15.660 que tienen un valor nominal de 125 €. Raúl López, el presidente del Obradoiro, dijo que la idea era que los abonados compraran 5.000 acciones, los aficionados y gente que se siente representada con el Obra comprara otras 5.000, y las 5.000 restantes que las compraran comercios y empresas.

Pero en tiempo de crisis, conseguir toda esta cantidad de dinero es muy complicado, más si la gran parte de responsabilidad se la das a los aficionados, que ya compraron el año pasado abonos y acciones para que el club pudiera jugar en ACB, y este año tienen que pringar otra vez. Así que si el Obradoiro quiere volver a jugar la temporada que viene en la Liga Endesa, tendrá que conseguir esta cantidad de dinero y pasar a ser una SAD.

En el aspecto deportivo tampoco hay mucho optimismo. De la plantilla que el equipo tenía este año, sólo tiene contrato para la temporada que viene Alberto Corbacho, que ha sido la revelación del Obradoiro. Se dice que Oriol Junyent renovará, y que posiblemente Richard Nguema también se quede como tercer base, pero será muy complicado renovar a las dos grandes estrellas, Stephane Lasme y Levon Kendall. A pesar de eso, el trabajo del club a la hora de confeccionar la plantilla ha sido, durante estos últimos tres años, muy bueno, y no hay dudas de que obrarán el milagro para tener una plantilla igual o mejor a la de esta temporada.

De esta manera, y ya para concluir, el futuro del Obradoiro es incierto. Si se consiguen los 3.050.000 € y de esta manera se hace la conversión en SAD, el año que viene seguirá siendo equipo ACB. De no conseguirse el dinero, el club bajará a la Adecco Oro. Lo que está claro es que los jugadores, estén donde estén, darán guerra y estarán orgullosos de llevar la camiseta del Obra. Pero hay que ser optimistas, y personalmente estoy seguro de que la temporada que viene veremos al club dando guerra en la Liga Endesa.

#FacendoObra

Por Pau Rodríguez (@paurodritu)

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“Alea jacta est…?”

Ya está. Se acabó. El tan comentado y criticado torneo del Mutua Madrileña ha llegado a su fin pasando por una semana de lo más movida. El punto de mira de todos los jugadores ha sido la nueva pista. Perdón, más que el punto de mira, ha sido la diana a la que todos han ido a excusar (o no) sus derrotas.

Primero fueron los jugadores de menor nivel los que se fueron quejando. Sí, cierto, pero esto a las masas globales y a la vox populi no importa. Otra cosa fue a partir del martes, cuando ya entraron a  escena los grandes: aquellos que hacen mover las masas de dinero y aquellos que, si hablan, se les oye. Prácticamente todos fueron a dar a lo mismo: la pista estaba en condiciones impracticables. Todos lo comentaron, eso sí, después de haber perdido: Nadal dijo que no participaría más y Djokovic que la próxima vez vendría con patines para no resbalar. Cierto es que lo cortés nunca, nunca, nunca quita lo valiente, pero lo fácil en este caso es lo que han hecho los que se han quejado: aplicar a la máxima potencia aquello del ‘¡Y tu más!’. Se ve, por tanto, que no son de los que creen aquello de que cuando uno dice ‘alea jacta est’ es en realidad ‘alea jacta est’. Y punto.

Los más beneficiados de todo esto han sido  dos nombres: Roger Federer e Ion Tiriac. El primero por haber sido el más listo del grupo, el más inteligente del patio y haber llegado sin hacer ruido a la gran final. El segundo, Ion Tiriac, director del torneo y punto de mira (ahora sí) de las críticas de los aficionados. El bueno de Ion ha debido pensar aquella norma del marketing y el branding que dice “lo importante es que hablen de mí, aunque sea mal, pero que hablen”. Posiblemente tenga razón Ion, pero el pueblo cree que le iría mucho mejor si hiciera caso a lo que decía el gran Confucio: “El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete otro error mayor”.

Por Fran Arnau (@FranRF16 )

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