Al pan, pan y al tenis, tenis.

Picada de queso cremoso,1,300,000 habitantes y una temperatura media anual de 18 grados. Si leen estos datos, seguramente no serán capaces de asociarlos a ningún lugar del planeta -hayan, o no, estado antes-. Si les digo que son de Córdoba, muchos de ustedes pensarán que no, que lo más típico de la ciudad andaluza es la mezquita, el calor y los patios floreados. Pero nada más lejos de la realidad: se refieren a datos de la ciudad natal del protagonista de este artículo: DON David Pablo Nalbandián.

El bueno de David decidió en estas últimas semanas participar en el torneo de Queens, más bien pensando en hacer una puesta a punto al engranaje de su raqueta para Wimbledon que no en hacer unos excelentes resultados. Pero después de que cayeran los grandes a las primeras de cambio, se encontró en el torneo cual niño el día de reyes: con unos días por delante para disfrutar. Fueron pasando los días y ahí se plantó, en toda una señora final ante otro buen tenista: Marin Cilic.

El bueno de David, como ustedes probablemente conozcan, es un gran jugador, con una trayectoria más que amplia y con unos ‘manojos’ de títulos en su haber. Sin embargo, en la final, decidió portarse otra vez como un niño el día de reyes. Más exactamente como un niño malcriado al ver que los reyes le traen carbón: quejándose y formando un espectáculo que, para ser sinceros, este deporte no merece. La armó bien: se enfadó y propinó un puntapié a un cartel publicitario. Cartel que fue a parar a la pierna del juez de línea que había detrás. Resultado: David descalificado de la final, con 0 puntos y 0 libras esterlinas. Y con la imagen dando la vuelta al mundo, ¡claro!

La ATP, por supuesto, no castigará al jugador como seguramente se merecería, sino que ya se habla de una irrisoria multa de unos pocos miles de euros. Y de suspenderlo para Wimbledon, en principio, nada de nada, ya que…Wimbledon pertenece a la ITF y no a la ATP. Esperemos que los magnates del tenis, esos que se mueven entre bambalinas, den paso atrás y castiguen a Nalbandián como es debido. Más que nada porque, pensando en los niños, proyecta una imagen dantesca de este deporte.

Ah, y por supuesto, de Don David Pablo Nalbandián, nada. David y gracias. Los ‘Don’ se visten con otra camisa.

Por Fran Arnau (@FranRF16)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Fran Arnau, Sin categoría y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s