Memphis Grizzlies, Atrevimiento,cimientos forjados y evolución frenada,

Diez años han pasado desde que Memphis, ciudad de Elvis, Johnny Cash o Martin Luther King acogió la sección de baloncesto de la mayor liga del mundo. Atreviéndose a traspasar a su jugador franquicia (Abdur-Rahim) y a uno de los bases más prometedores del momento (Bibby) para hacerse con los servicios del irregular pero extremadamente espectacular Jason Williams, y a un joven Pau Gasol y un contrastado alero de Duke, prestigiosa universidad en la NCAA, Shane Battier.

No hay dudas de que en Memphis han arriesgado año tras año, con diferentes resultados cada temporada, movimientos para rejuvenecer plantillas o incorporar veteranos no siempre son sinónimo de velocidad descaro y alegría en la pista o calma e experiencia en el banquillo, pero por eso Memphis ha ganado tanto en afición, porque sorprende, capaces de traspasar a su pívot más querido, el malogrado Lorenzen Wright, deshacerse del prometedor rookie Drew Gooden, traspasar a Pau Gasol por Kwame Brown, dejar escapar al completo base Kyle Lowry después de protagonizar muy buenas actuaciones en sus últimos partidos como “grizz” o contrataciones como las de Bonzie Wells, Eddie Jones, Bobby Jackson o Damon Stoudamire.

Pero tras este continuo ir y venir de decisiones arriesgadas, en Memphis, hicieron la mejor inversión posible, fichar a Chris Wallace como General Manager, criticado al principio, pero con argumentos suficientes como para callar a cuántos se le antoje.

El gran trabajo de Lionel Hollins, como el de Wallace en los despachos, ha producido una cantidad de optimismo en el equipo y en el público que producen al espectador de cualquier partido de los Grizzlies una sensación de “EQUIPO” que en la NBA cuesta conseguir.

Durante muchos veranos se hablaba de traspasar a Mayo, a Gay, a Conley, pero llegaba la pretemporada y ahí estaban las piezas clave del proyecto (junto con una pareja interior atemorizante como son Gasol y Randolph).

Cuando una pieza no ha funcionado, se ha cambiado por otra, y así sucesivamente en todas las posiciones de la pista, las pérdidas de Milicic, Warric, Lowry, Iverson, Thabeet… han sido siempre para ir en busca de la unión perfecta del vestuario, gran ejemplo fue la contratación de Tony Allen, aportando esa pizca de rabia defensiva y experiencia campeona.

Pero sin lugar a dudas, la temporada anterior y este año han sido la culminación del proyecto, aún con la derrota frente a los Clippers, el equipo de moda, el show, el espectáculo querido por la mayoría, excusado en parte por la baja forma de Zach Randolph al salir de una grave lesión.

Toda esta sensación de “hacer las cosas bien” parten des de la posición de base, Conley ha conseguido dejar a un lado las críticas constantes hacia su juego, baja puntuación, minutos de precipitación o falta de carácter, para así poder llevar en volandas a sus anotadores, lleva dos temporadas afincado en unos números (12,6p-6,5a) más que decentes visto la cantidad de tiros que adquieren jugadores como Randolph, Gay y Mayo. Sin un suplente de confianza dado el bajo rendimiento de un cada vez más retirado Gilbert Arenas y unas decepcionantes actuaciones de Pargo y Shelby, dos rookies que no han conseguido ganarse minutos de calidad en un equipo a priori factible para cualquier base que quiera empezar jugando minutos importantes sin ningún ALL STAR por delante.

En el backcourt ha lucido una gran pareja como la que forman Rudy Gay y OJ Mayo, el primero jugando muy decentemente en equipo por sorpresa de muchos, Gay (19p-6,4r) ha mejorado todos los % de tiro ayudando mucho al rebote y mostrando una mejora en la selección de tiro importante si quiere que su futuro vaya ligado a la franquicia de Tennessee. El otro, OJ Mayo, ha demostrado una madurez y temple que es de agradecer vista la cantidad de semanas que ha sonado su nombre en múltiples opciones de traspaso, rumores llegados la temporada pasada, conviviendo con él todo el verano y lockout sin dejar mella en su rendimiento, muchos pensaran que su bajón anotador viene a raíz de estos rumores, pero para los que hayan visto jugar a estos Grizzlies sabrán que simplemente ha entendido a la perfección su rol, primera temporada como sexto hombre,  anotar cuando sea necesario y ayudar al equipo a mover el balón con cabeza (12,7p-2,8a)jugar con él, es jugar con dos bases.

La tarea de ser el suplente de este par de cracks no es fácil, pero cuando te llamas Tony Allen consigues que nadie dude de tu rendimiento.Conocido por su gran voracidad defensiva y capacidades atléticas impresionantes (9,8p-4r), ha visto mejorados sus minutos gracias a su gran nivel defensivo, robando casi dos balones por partido, y ayudando al rebote des del perímetro, aportando esa experiencia necesaria en un equipo donde ha podido contagiar esa energía y vitalidad que ya le caracterizó en los Celtics y que le ha costado más de una técnica. Sam Young no convencía, mucho talento, pero mucho egoísmo, se tiraba absolutamente todo lo que le llegaba, y el staff técnico decidió prescindir de sus partidos estelares alternados con actuaciones con unos porcentajes bajísimos, ¿consecuencia? Pondexter (4,2p-2r) sale a la palestra y aporta esas sorprendentes canastas que no aportan los demás, decente tirador, ha gozado de minutos una vez le han dado la oportunidad, y se ha dedicado a estar en su sitio y esperar, sin ego, sin prisa, y ha cuajado actuaciones muy aceptables.

Cuando juegas de pívot, y ves que los rivales son Marc Gasol y Zach Randolph, seguramente lo primero que piensas es “madre mía, la guerra que me espera hoy ahí dentro” y es que tanto Gasol como Z-Bo son un seguro de intimidación y dureza interior. Además de entenderse y llevarse a las mil maravillas, se complementan como pocas parejas interiores de la actual NBA.

Los dos están capacitados para tirar desde fuera, pero los dos disfrutan como niños pegándose en la pintura, ¿solución? Alternar posiciones, nunca les verás molestarse el uno al otro, un lujo para Hollins contar con dos pívots tan inteligentes, y es que no todo es músculo en esta liga, y por mucho que saltes, si el otro es más listo te fintará y te dejará al descubierto, y en ese campo, los pivots de Memphis se llevan la palma. Marc este año se ha consagrado como uno de los “centers” más regulares de la NBA, 15 puntos 9 rebotes por partido sumándole 3 asistencias y 2 tapones le convierten en un auténtico seguro. Randolph ha sufrido lo suyo, su rodilla no aguantó y aún así, sus  casi 12 puntos y 8 rebotes han ayudado a crear espacios y asegurar esa lucha en el rebote que sólo él puede aportar. Una lástima no haber podido contar con Randolph al 100%, porqué seguramente otro gallo cantaría si hubiera estado sano.

Y sin duda, una de las mejores inversiones de Wallace, el señor elegancia, Marreese Speights, nadie daba un duro por él, después de firmar muy buenos números en los Sixers, consiguiendo unos Grizzlies que se frotaron las manos desde el primer día. Un trabajador, luchador en la pintura, con buena mano y una capacidad para ver el baloncesto muy fácil que ha aportado esa calma cuándo los centers titulares están en el banquillo, (9p-6r) ha tenido minutos estelares, y aún así, ha aceptado a la perfección lo que le pedía Hollins, suplir a los titulares y que no se notara. Dante Cunningham, o el show del pabellón, en Memphis gritaban con los vuelos de Stromile Swift, pues con un look parecido pero con menos centímetros, este alero pívot bajito ha dado espectáculo a una grada feliz de verle matar el aro de la forma en que lo hace, sólo 5 puntos de media que no hacen justicia al trabajo que aporta, sus 4 rebotes han sido vitales en muchas fases de los partidos, dada su implicación defensiva, opuestamente al iraní Haddadi que sigue en la luna de Valencia, viviendo de sus movimientos en ataque y su buen porcentaje de tiros libres, situación que sabe forzar para acudir a la línea.

En resumen, un balance final de 38-28, afianzados en los playoff si mantienen el bloque darán que hablar, han encontrado en Hollins el sargento perfecto para una plantilla cada vez más seria y que se creen más su condición de “equipo de playoff”.

Por Eric Blanch (@ericblanch)

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