Las lágrimas de los delfines.

Una vez Daniel Llera comentó la idea de realizar un blog de opinión sobre baloncesto para que los oyentes pudierais seguirnos en otros soportes, decidió que mi primer trabajo sería el análisis de la Final Four de Estambul (que lo podréis leer esta semana), pero me he decidido a escribir antes sobre mi Estudiantes.

Nuestra historia hasta el día de hoy se había desarrollado en Liga Nacional (y posteriormente ACB) desde la 56-57, nunca habíamos sufrido un descenso, a pesar de tener varios sustos como el de Huesca en 1984 (solventada la eliminatoria de permanencia por 3-0) o el ejemplo más cercano, el de 2007 (dónde Fuenlabrada nos dejaba al borde del abismo y 3 victorias seguidas ante Granada, Menorca y León evitaron el descenso de una plantilla con gente como Jasen, Pietrus o el eterno Larry Lewis). Esa misma temporada se produjo la remontada mágica en Menorca (27 puntos) con Perasovic en el banquillo.

Pero volviendo a un tiempo más actual, la temporada actual se iniciaba con ilusión, el plantel parecía reforzado con un par de anotadores (Luis Flores y Wright) y un interior al fin intimidador (Simmons), junto a ellos, volvían Carlos Jiménez (un grande) y en el banquillo, Pepu Hernández.

Antoine Wright, uno de los lastres de la temporada estudiantil.

El inicio era bueno, 71-69 al Valencia Basket, pero en el segundo partido, en el Palau veíamos cómo el Barcelona Regal nos pasaba por encima, y nuestro supuesto crack, Antoine Wright,  conseguía dejar huella en la ACB con un ¡¡-19!! de valoración. A pesar de que el equipo avanzaba 3-3 en sus primeros partidos o del derbi que se le remontó al Real Madrid, las sensaciones no acababan de ser buenas (y no era la primera vez en los últimos años).

Comenzaba el carrusel de cambios en la plantilla (cosa a la que, por desgracia, los aficionados nos habíamos acostumbrado ¿Quién no se acuerda de Morandais, Walker Rusell Jr, Cummings, Potapenko y similares?). Se iban Luis Flores y Wright, entraban, primero Rodrigo De la Fuente, después Tariq Kirksay y Willie Deane. Curioso caso el de ellos 2, ya que fueron fichados, y a los pocos días, despedido el que era su entrenador,  Pepu Hernández.

Trifón Poch vino con la intención de salvar una nave, que nuestro  particular “Schettino” dejaba con 6-16. El equipo mejoró a nivel defensivo, pero la nave estaba demasiado “tocada”, el talento de Gabriel (ídolo), la participación de Clark y el salto de calidad de Granger, junto con el buen papel de Kirksay, De la Fuente, Jiménez, etc, permitía soñar, pero mucha parte de esos sueños se fueron con el tiro de Lofton en el Nou Congost.

Quedaba el imposible, y no pudo ser.

Duro, difícil de asumir, pero viendo las imágenes de la afición y su forma de sentir el baloncesto, un servidor puede explicar a sus amigos que, un catalán de raíces bercianas, de 22 años y sin aparentes vínculos con el club colegial, es del Estudiantes. Hoy me he vuelto a poner mi camiseta de Adecco Estudiantes de la final de ACB frente al Barcelona, firmada por gente como Jasen o Azofra, ya que, tanto en los buenos momentos como en los malos, somos una afición de Euroliga.

Bajamos a la LEB, 20 años después de estar en una Final Four de Euroliga y 8 después de una Final de ACB perdida en el 5º partido en el Palau.

Se abre un tiempo de reflexión, en el que el club debe volver a sus raíces, cosa que hemos perdido desde hace algunos años, debido al contexto económico en el que se ha de mover el club y a decisiones tomadas de manera desacertada, que han condicionado el funcionamiento del mismo. Pero NADIE debe olvidar el activo más importante del club, su afición.

La Plaza de los Delfines no tiene visita esta noche, delfines que recordarán, nostálgicos, la noche de celebración por llegar a la Final de la ACB en 2004.

Sr. Antonio Magariños, lamentamos no haber estado a la altura que usted merecía.

 Sergi Fernández [@freemanbarna]

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2 respuestas a Las lágrimas de los delfines.

  1. Manel dijo:

    Volvereis!!!!!!!

  2. Eric Blanch dijo:

    Toda una pena…gran club, gran afición, mala gestión de fichajes y falta de suerte, sin merecerlo, uno de los grandes ha recibido toda la negatividad de golpe, Estudiantes no tardará en subir, lo sabemos todos, pero una pena enorme que un equipo con los valores del baloncesto muy bien entendidos y explicados sea entregado a una LEB muy poco descubierta por la calidad que esconde.
    La afición como comentas es de 10, y está claro que seguirá así en la categoría de plata, y no hay que sufrir, la rabia de bajar hoy, será contrarestada 100% a la alegría de subir mañana.
    Muy buen artículo, necesario para cualquier basket-fan que se precie.
    1saludo!

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